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¿Monitor ultrawide para jugar o dos pantallas para gaming 16:9?

BenQ
2022/02/21
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En la búsqueda de un mayor campo de visión y de ángulos más amplios, los jugadores han ido solicitando pantallas más grandes y envolventes, pero el tamaño no lo es todo: el formato también importa. Así pues, una pregunta que escuchamos muy a menudo es si es mejor tener dos monitores 16:9 uno al lado del otro o un solo monitor ultra ancho 21:9. El caso es que no existe un claro sí o no, sino que, como de costumbre, todo depende de las preferencias personales. No obstante, en este artículo intentaremos ayudar al lector con su decisión, ya que contar con la configuración de monitor correcta marca la diferencia a la hora de jugar, ya sea en PC o en consola. 

¿Qué es una configuración de doble monitor?

Como cabría imaginar, eso es algo que se explica por sí mismo. Por ejemplo, tomamos dos monitores 1440p de 27 pulgadas y los conectamos con un cable DisplayPort. Luego, enchufamos cables DisplayPort desde cada monitor a la tarjeta gráfica o los conectamos en daisy chain de forma que la conexión vaya de la GPU a un monitor y, posteriormente, de este al segundo monitor. Efectivamente, obtenemos una pantalla de 54 pulgadas pero, a cambio de ello, nuestro PC tiene ahora que ejecutar los juegos en doble QHD, en el caso de nuestro ejemplo. Si hacemos esto con monitores 4K, en teoría, necesitaríamos suficiente potencia de proceso como para gestionar un doble 4K. Aunque el escalado y la extensión de pantalla mitiguen la carga sobre el hardware del PC, no hay que dejar de tener presente una sobrecarga de rendimiento.

 

¿Qué pasa con los monitores ultrawide?

El formato ultrawide tiene como objetivo estirar la pantalla para ofrecer un campo de visión más amplio sin tener que añadir otro monitor. Además, la mayoría de los ultrawide están curvados para ofrecer mayores ángulos de visión y una mejor adaptación a la visión humana. Sin embargo, para obtener una pantalla tan grande como esas 54 pulgadas logradas combinando dos monitores de 27 pulgadas que describíamos antes, tendríamos que irnos a monitores ultrawide muy caros, si es que siquiera podemos encontrar algo de ese tamaño.

 

Pros y contras de cada uno
Con el doble monitor, se puede obtener fácilmente una pantalla muy grande y generalmente a un precio mucho menor que si adquiriéramos un solo monitor grande.

Por ejemplo, poner dos monitores de 27 pulgadas uno junto al otro costará menos que un solo monitor de 49 pulgadas y, desde luego, menos que un raro monitor de 55 pulgadas.

 

En la vertiente negativa, las configuraciones de dos monitores requieren una cantidad considerable de ajustes y configuraciones, y surgen a menudo problemas de compatibilidad en el sistema operativo y con determinados juegos.

También cabe mencionar el marco que separa los monitores, puesto que la continuidad no es perfecta, lo cual puede acabar resultando molesto para algunos jugadores transcurrido cierto tiempo. Otro inconveniente es el lío de cables de las disposiciones de varios monitores, ya que no hay un solo cable DisplayPort. Por otra parte, HDMI no es muy recomendable para las dobles pantallas, mención aparte del lío de cables.

Además, no hay que olvidar que con dos monitores hay dos pantallas en las que ajustar la configuración de imagen, y no nos referimos al aspecto software del problema, sino al hardware del monitor. ¿Queremos ajustar el brillo? Tendremos que hacerlo en ambos monitores, lo cual lleva mucho tiempo.

Los monitores ultrawide no presentan el problema del marco, obviamente, ni hace falta trastear mucho con los ajustes o la configuración. Los principales sistemas operativos admiten ahora resoluciones ultrawide: solo se necesita un cable y listo. Además, los ajustes de OSD se aplican a un solo monitor, con lo que son más rápidos.

Otra ventaja de los ultrawide es la coherencia de la imagen.

Dado que no hay dos monitores exactamente iguales, ni siquiera tratándose del mismo modelo y lote, pueden existir inconsistencias de color e imagen general al poner una pantalla al lado de la otra. Por lo general no es nada terrible pero, dependiendo del observador, puede ser notable. Eso no sucede con un solo monitor ultrawide.

 

Los dos principales inconvenientes de las pantallas ultrawide son el pequeño tamaño total de la pantalla en comparación con la combinación de dos monitores 16:9, así como el persistente problema de la compatibilidad ultrawide con juegos.

Sorprendentemente, a finales de 2021 sigue habiendo muchos lanzamientos de juegos que no admiten resolución ultrawide, tardan mucho en incorporarla o nunca llegan a hacerlo. Algunos juegos tienen compatibilidad ultrawide parcial, según la cual los gráficos del juego en sí van bien pero las cinemáticas se ven en 16:9, con los consiguientes márgenes en negro. 16:9 sigue siendo, con mucho, la relación de aspecto estándar para PC y consolas. Hablando de consolas, los monitores ultrawide no son compatibles con ninguna de las actuales; ni siquiera con Xbox. Si bien esta última admite 2560x1440, toda la gama de consolas de Microsoft tiene aún que añadir la versión ultrawide de esta resolución (3440x1440), que es popular en PC como punto intermedio entre QHD y 4K.

¿Qué pasa con el doble monitor ultrawide?

Aunque esto suena estupendamente, nos toparemos con las limitaciones y complejidades normales de las dobles pantallas que mencionamos anteriormente.

 

No es diferente de la doble pantalla de 16:9. Si esos inconvenientes suenan a algo que estamos dispuestos a soportar, entonces no hay razón para no tener dos ultrawide. Sin embargo, si optamos por monitores ultrawide curvos para juegos, hay que recordar que, además del problema del marco, también habrá que tener en cuenta el factor de la curvatura, lo que dará como resultado una especie de “pico” en la unión de las pantallas. Los monitores curvos, por regla general, no están diseñados para unirse como una sola pantalla casi perfecta. 

Entonces, ¿qué es lo más recomendable?

Para quien desee gran cantidad de espacio en pantalla sin gastar mucho dinero, el doble monitor 16:9 es una buena opción, siempre y cuando no le importe el marco y la configuración. Creemos que esto se aplica más al software de productividad que a los juegos. Los jugadores en cambio pueden salir más beneficiados invirtiendo en un solo monitor de mayor tamaño.

 

Eso nos conduce a la conclusión final de este artículo de que un monitor ultrawide es mejor que dos pantallas de 16:9, especialmente si se trata de uno de al menos 34 pulgadas. Un solo monitor ultrawide está mucho más optimizado en cuanto a configuración y adaptabilidad, e incluso aunque haya muchos juegos que no admitan resoluciones ultrawide, sigue sin ser tan complejo como tener dos monitores llenando la mesa.

 

Nuestra recomendación es buscar un monitor 16:9 más grande o uno ultrawide. Las configuraciones de dos monitores están bien para quienes están acostumbrados a tenerlos por su trabajo de oficina, etc., pero no son ideales para juegos.

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